Proyecto coordinado

Los extranjeros y las reformas en la España Borbónica: actitudes y respuesta de las “naciones” a las reformas carolinas desde una perspectiva comparada(1759–1793)

Este proyecto nace con el objetivo de analizar las actitudes y respuestas de los individuos y comunidades extra peninsulares a las segundas reformas borbónicas, llevadas a cabo en España entre 1759 y 1793. Para ello se comparará el impacto de estas reformas sobre cuatro comunidades específicas, cada una de ellas representativa por distintas razones: la francesa, la flamenca, la italiana y la británico-irlandesa. Se utilizarán fuentes documentales inéditas procedentes de los archivos españoles como del resto de Europa. En 1700 estas cuatro comunidades partieron bajo la nueva dinastía de los Borbones con fuertes privilegios corporativos heredados de los Habsburgos. En algunos casos estos privilegios fueron reconocidos por los Borbones bajo unas circunstancias internacionales apremiantes, mientras que otros factores internos, como la necesidad de renovación de las élites tradicionales del reino tras la guerra de Sucesión, la constante expansión de la maquinaria militar entre 1701 y 1735, la necesidad de una nueva administración y de mano de obra cualificada, hicieron que numerosos individuos de origen extra peninsular alcanzasen posiciones al más alto nivel en la España del XVIII. Estos privilegios sufrieron un progresivo deterioro tras la llegada al trono de Carlos III y las segundas reformas borbónicas entre 1759 y 1793 (hipótesis de trabajo). Sin embargo, todavía no se conocen las consecuencias de este proceso sobre los individuos y comunidades de origen extranjero. Se trató de un periodo de profundos cambios, dominado por las reformas emprendidas por Carlos III (1759-1788) y el profundo impacto de la Revolución francesa bajo Carlos IV (1788-1808). En un contexto de recorte de sus privilegios, la hipótesis es que estas naciones se adaptaron a las nuevas circunstancias de forma diferente. Una mayor flexibilidad de flamencos, italianos y británico-irlandeses pudo ser clave para una mejor integración de los individuos de estas naciones en la sociedad española, mientras que en el caso francés esta comunidad apostó desde un principio por una fuerte defensa institucional de sus privilegios, lo que a la larga les resultó fatal, como lo prueba su expulsión en 1793. Dentro del marco teórico, metodológico e historiográfico de esta propuesta, se planteará el problema del uso de categorías sociales, aparentemente simples, pero que necesitan de una mejor definición: ¿qué es un “extranjero”? Si este término tiene la ventaja de ser más global, de conectar más con problemáticas contemporáneas, diluye también la cuestión. Con las “naciones” hablamos de organizaciones sociales privilegiadas en contextos institucionales precisos (comerciantes en ciudades mercantiles, ejército, instituciones de caridad, colegios, etc.), mientras que con los extranjeros habría que tener en cuenta también de la migración ordinaria de jornaleros, por ejemplo, que son los que más a menudo son considerados como “extranjeros” por la legislación carolina. Si hablamos de “naciones”, además, ¿es posible llegar a establecer un «modelo» para cada una de ellas? ¿Cómo articularon sus redes sociales? También se profundizará en la consideración del papel de los extranjeros por parte de la historiografía española y europea.

En este marco se estudiarán las consecuencias económicas, políticas y socio-culturales, cuyas implicaciones analizaremos en tres líneas distintas:

Primera línea: Implicaciones económicas. Análisis comparativo de las reformas borbónicas sobre las comunidades extranjeras. Con el gobierno de Carlos III se abrió paso la idea de una profunda revisión de los tratados internacionales que, como el de Utrecht (1713), resultaban claramente beneficiosos a los intereses comerciales de Inglaterra, Francia y Holanda. Al asociar a los hombres de negocios extranjeros en España como el vínculo de unión entre estas potencias, la Península y las colonias americanas, también se insistió en la necesidad de revisar sus privilegios. Cada una de las naciones reaccionó (hipótesis) de manera distinta a estas reformas, encaminadas a una recuperación del comercio peninsular y colonial y que tuvieron como consecuencia la erosión de los privilegios económicos y corporativos de los comerciantes extranjeros.

Segunda línea: Implicaciones políticas. Los extranjeros en la corte. El ataque a los privilegios de los Grandes españoles durante el reinado de Felipe V dejó espacio a los extranjeros para ascender en la escala social hasta llegar a ocupar los cargos más importantes en la corte. La nobleza española y otros sectores de la oposición pasaron a conducir una crítica, más o menos clandestina, en forma de papeles públicos y sátiras. Durante la primera mitad del XVIII estos ataques no tuvieron la virulencia que alcanzarían en la segunda: desde 1759, coincidiendo con su mayor cota de poder, la imagen de los extranjeros en la corte empezó a ser más vulnerable (hipótesis).

Tercera línea de investigación: Implicaciones socio-culturales. Los extranjeros en el ejército y en la Ilustración. El ejército borbónico del XVIII ofreció a los extranjeros la posibilidad de alcanzar un rápido ascenso en la sociedad española. La Monarquía también obtenía sus beneficios: al atraer a la nobleza de sus antiguos territorios europeos contaba con una sólida base de confianza alternativa; utilizando como base a los regimientos y compañías de cada nación se conseguía mantener un flujo de soldados; por último, era una forma de mantener indirectamente la presencia e influencia de la Monarquía sobre dichos territorios, ya que la oficialidad extranjera conservaba intereses y contactos en sus lugares de origen. Los militares de origen extranjero tampoco fueron inmunes desde la segunda mitad del siglo a las críticas en función de su nacimiento o ascendencia: todo indica (hipótesis) que tuvieron una menor capacidad de compatibilizar identidades y que, por tanto, su proceso de asimilación pudo resultar más rápido que en el caso de los extranjeros presentes en otros sectores profesionales. En este siglo, el empleo de técnicos extranjeros alcanzó su cénit. Además de la compra de nuevos instrumentos y libros en el extranjero, para poner en práctica el ambicioso programa reformista se necesitaba contratar a técnicos especializados. El extranjero aportó la tradición y un know-how en muchos sectores ausentes en España, o al menos en la calidad más elevada. Esto se observa en el programa de reconstrucción de la armada llevado a cabo por Ensenada. Además de seguir atentamente las técnicas inglesas, se contrató a ingenieros y técnicos navales ingleses e irlandeses, que normalmente doblaban el salario de sus colegas españoles. Los extranjeros también estuvieron muy presentes en los empleos de alta cualificación requeridos por la corte: arquitectos y pintores, modistas, médicos, músicos y relojeros. Fuera de la corte, los proyectos ilustrados de fomento de la agricultura también impulsaron la presencia en España de artesanos, especialistas e incluso de población procedente de otros territorios europeos.

 Memoria científica del Proyecto enviada al Ministerio de EyC

Director: Óscar Recio Morales, UCM

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